Mi Historia

Cosecha del 87

Nací con ocho meses y a los 19 años tuve mi primera crisis vital.

Trabajaba en una perfumería y daba por sentado que sería mi único futuro. Lo que me había tocado. A la vez, sentía que había algo más, era consciente de que el tiempo pasaba y sufría ataques de ansiedad porque no tenía ni idea de cómo construir una VIDA distinta para mí. Y no pensaba conformarme.

Así empezó mi camino para Vivir antes de morir. Ese que no ha concluido.

Ana Albiol

Durante 17 años me dediqué al maquillaje profesional, mientras exploraba mi propio desarrollo personal. Entré en Youtube al principio de los tiempos y enseñé a miles de mujeres a vivir con más eyeliner y menos drama. Llegué a tocar grandes metas que se supone que debía tocar. Londres, equipo internacional y pasarelas.

En el mejor momento de mi carrera pude comprobar que, aquella idea que tanto me obsesionaba desde muy joven, era verdad. Esto se acaba. Además, tras perder a una de las personas más importantes de mi vida, comprobé en carne propia que lo más importante no es el dinero o el amor, sino la salud. A partir de ese momento, se convirtió en prioridad.

El punto de inflexión

Una depresión me dejó tumbada tres meses en un sofá. Con chándal y sin peinar. Obligándome a parar, mirarme de frente, hablarme alto y escucharme en silencio. En las preguntas, llegaron respuestas.

Tras una década vestida de negro y escondida en el armario, me certifiqué en Coaching y Programación Neurolingüística. No hubo vuelta atrás.

Con los hombros encogidos por el miedo, y la voz temblorosa, decidí soltar, saltar y confiar. Comuniqué delante de 70.000 personas que colgaba las brochas para dedicarme a mi gran pasión: la comunicación en el desarrollo personal.

Para facilitar el cambio, reduje mi vida a una maleta y me retiré para vivir a(isla)da durante cuatro años. Este solitario proceso me dio la oportunidad de silenciar el ruido y frenar la inercia para construir una VIDA más coherente, más libre y más bonita.

Publiqué mis dos primeros libros junto a Espasa. El tercero está en el horno.

Desde entonces, he diseñado talleres y programas para vivir antes de morir que han acompañado a más de tres mil personas que forman parte de mi mayor logro profesional: mi comunidad.

Como creo firmemente que no tengo nada que enseñar, comparto lo que he necesitado aprender y todo lo que me ha llevado al punto en el que estoy hoy.

Un punto en el que un martes cualquiera me emociona levantarme.

En el que, cada noche, sé y siento que podría morir a gusto.

Ana.

Lo que me diferencia

No te digo cómo vivir

No tengo la fórmula mágica ni la quiero. Comparto experiencia, conocimiento y herramientas para que recuperes la responsabilidad sobre tu vida.
Si no la quieres, no soy tu persona.

Trabajo con profundidad, sin prisa

Utilizo el coaching y la PNL con realismo y coherencia. Antes me corto la melena que hago una promesa vacía.

No busco motivación, quiero coherencia

Soy de las románticas que aún apuestan por el trabajo y el compromiso. Prefiero una decisión incómoda a mil frases bonitas que no cambian nada.

No pretendo gustarte. Quiero moverte.

Y utilizo todo lo que está en mi mano para conseguirlo.

Vivir antes de morir no es fácil.
Pero quedarte a medias tampoco.

Decidas o no decidas, tú decides.